Te echo (de menos)

Algunas veces, cuando te echo de menos… también te echo de más. Porque me sobras. Ya no es que me faltes; es que de tanto vacío me colmas. Es una paradoja del sentimiento, pero ¿qué sentimiento no es una paradoja?

Y es que ahora, cuando digo “te echo de menos”, susurrado en el silencio de la noche —no vaya a ser que me escuches—, en realidad lo hago para expelerte. Como si de un remedio desintoxicante se tratase, o un conjuro. O un exorcismo (del corazón). Porque algunas veces siento que si no digo “te echo de menos”, exploto. Que te me acumulas muy adentro y me ahogas, y necesito aliviarte. Así que lo digo constantemente: “te echo de menos, te echo de menos, te echo de menos”. 

Pero no porque en realidad te eche de menos, sino más bien lo contrario: que simplemente te echo de más… y así, finalmente, te echo

 

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2 thoughts on “Te echo (de menos)

    1. Lo es; hermoso el sentir complicado. Pero suele ser la complejidad lo que le da belleza a las cosas, a su entendimiento, al sentimiento. No lo cambiaría por nada, más que nada porque me da de qué hablar, ja, ja. Muchas gracias!

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