La historia de los mensajes

Las islas remotas en el gran océano | Sakis Papadopoulos

He soñado con mensajes a la deriva en mares lejanos, atascados en botellas rotas. Los he visto clavarse en las arenas de islas remotas —el reino de la naturaleza—, abandonadas en medio del gran océano. Recuerdo las palabras añejas en clásicos libros de fantasía, y puedo ver cofres llenos de oro robado bajo los arrecifes de esas islas, olvidados ahora por el tiempo y la muerte de sus piratas. A estos los veo pisar las playas de arena blanca, ansiosos por una libertad que sólo se siente cuando uno abandona la mar. Y es con ellos que siento los vientos del Pacífico batirme la cara desde todas las direcciones, al borde del fin del mundo, en la frontera del mañana. También veo cómo las olas bravías baten contra la arena fina y blanca y entierran los mensajes bajo el tiempo. Los piratas se van, siguen abordando barcos llenos de especias, metales, piedras, telas; y finalmente mueren. Otros piratas vendrán, se irán, y todo el rato, los cofres y los mensajes están bajo sus pies, en la mar y la arena. Pronto los piratas se hacen historia y llegan otras gentes, los conquistadores, hombres de otras tierras, siempre de otras tierras.

He visto cómo el tiempo corre y el mar cambia, las arenas se mueven, los tesoros se entierran. Sobre ellos se erigen las capas del progreso y poco a poco, el pasado se hace leyenda. Pero el tiempo no deja de estar grabado bajo nuestros pies, en la roca cubierta por musgo y en la corteza de árboles milenarios; la historia está ahí para quien sepa mirar, sus secretos descubrir.

Los mensajes, los tesoros… ahora están bajo alguna arena, algún mar, en islas que ya dejaron de ser remotas hace muchos años. Todo sigue igual, en el fondo: las olas siguen batiendo, los vientos siguen soplando. De vez en cuando, me imagino, otros mensajes estarán a la deriva: mensajes de ayuda, de soledad, de gratitud, de amor. Mensajes a la deriva en el gran mar de la vida, esperando a atracar en algún alma y formar parte de algo, de la historia del tiempo quizá; esperando a ser leídos, incorporados, recordados; esperando a dejar de ser mensajes.

Me imagino que hay tantos mensajes ahí afuera, más perdidos que encontrados, más profundos de lo que queremos creer… Partes simples de una historia de historias.

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