Tu mensaje, el mensaje

Nos teníamos leídos, tú y yo.

Después de darle mil y dos vueltas a tu último mensaje, creo que me he rendido por fin; no sé qué quieres que te diga.

Que por fin me has puesto en ese lugar donde el olvido es rey. En realidad (¿sí?), es lo que quería. Después de todo lo vivido, nos debíamos esto. Pero no sé por qué… me sienta mal.

No sabes los cojones que hay que tener para admitir eso, por fin. O tal vez sí. No lo sé, no me lo dices. ¿Me lo dirás…? ¡Bah!

Este amor se acabó. Ya son demasiados años… olvidando, ignorando, silenciando, mintiendo, pensando, queriendo, diciendo. Este amor se acabó. Es así de simple.

Creía que me ibas a romper el corazón, por segunda vez, así… cuando por fin los dos nos diésemos por dos almas vencidas, cansadas de pelear con y por el pasado, colisionando con cada recuerdo, cada memoria, cada beso… No, eso ya no. Colisionando como dos titanes, creando un agujero negro de olvido y desesperanza que nos llevó hasta los límites de nuestro ser, tú hacia un opuesto y yo hacia el otro. Antípodas del amor. Irónicamente como dos polos de un imán que no pueden existir sin el otro, que se atraen mutuamente de manera imposible, pero nunca juntos.

¿Por qué este amor me da tanto de qué hablar, me inspira tantas metáforas, tantas palabras? ¿Por qué me inspiras tantas historias, que en el fondo siempre son la misma? ¿Será por qué es de verdad, este dolor que siento por ti, que he sentido… que sentiré? ¿Alguna vez acabará?

Lo que más me duele no es que hayamos llegado a esto, que me hayas hecho del pasado y el amor, este amor, se haya acabado para siempre. Lo que más me duele es que esto es un completo imposible… Lo que más me duele es la ilusión, la mentira que nos diremos todas las noches del resto de nuestras vidas que… sí, que podemos olvidarnos, que esto se ha acabado, que nunca más… Cuando lo cierto es que… No. Nunca podremos de verdad ir a ese sitio, tranquilos, felices, donde el olvido es rey. Eso es lo que más me duele. Que tú siempre serás la mayor fuente de inspiración (de dolor), de palabras, de historias. Eres la máxima fantasía que me mueve a odiarte y a amarte con la máxima intensidad de la que es posible un ser humano. Eres mi motor. Eso es lo que más me duele. Y me duele porque nunca lo podré evitar.

Ahora, sólo tengo un mensaje. Quizá el último; te debo una respuesta.

Me persigue el eco de tus palabras, por las noches. He tenido sueños de los más variados y los más raros; no sé qué significan, pero cuando me levanto de ese entresijo onírico, siento que hay significado. Que tras el caos, hay algo más. Siempre ha habido algo más.

No sé cuánto tardaré en responder. No sé si volveré a tardar meses, o semanas o días. Quizá tarde años. Pero sabemos que nunca será nunca. Eso, tú y yo lo sabemos. Después de todo, como ya dije, no sé qué quieres que te diga.

 

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2 thoughts on “Tu mensaje, el mensaje

    1. Así es… Me desgarra un dolor que es tanto dulce como amargo, es medicina y veneno, adicción, placer, rechazo… Es demasiadas cosas juntas, a la vez. Tal vez por eso sea verdad, ¿no crees?
      Gracias por leerme, 😉

      Liked by 1 person

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