Muchas cosas en muchos segundos…

Cómo pasa el tiempo… Recuerdo que hace dos entradas, aún estaba acompañado de mi gata… Hoy, y cada día, sólo me queda el dulce recuerdo de siempre tenerla aquí, conmigo… Y me entra una leve nostalgia tristona. Pero comprendí dos verdades: que la vida sigue, que hay cosas mejores, pero irremplazables, y que somos energía, energía que no se puede destruir… Y eso alimenta mi creencia en que sé que esa energía conformada en mi querida gata aún sigue conmigo… ¡Si está aquí ahora mismo!

Algunas personas creerán que soy un iluso, quizá un idiota por creer eso… Pero si me hace, en medida, feliz… ¿Qué precio se debe pagar para alcanzar una mínima felicidad? Todo precio vale, me dice el apuntador.

Al margen de este trágico suceso que ya cumple su mes (y que en otra medida explica mi duradera ausencia), otros trágicos sucesos acontecen esta mundana vida mía… En dos grandes bloques: mi madre y mis amigos…
Acepto que la vida pasa por crisis, y de hecho, pasan. Que son pasajeros, también lo sé. Pero que son dolorosos, también lo sé porque lo siento en mis carnes… Y esto me lleva a una variante de una entrada que escribí en otro blog: a pesar de que aparento ser serio, frío e insensible, soy tan humano como tú, querido lector; soy tan humano como otro ser humano… Simplemente que el tiempo ha tallado esta piedra que llaman Steff en una roca grisácea aparentemente sin sentiemientos… Pero yo no puedo pelear con el tiempo, y más difícilmente puedo hacer es cambiar las aristas de esta roca… Y de una manera, intento pedir perdón por lo que soy, por lo que hago, por lo que he hecho y por tantas otras cosas que hayan salido de mí, de mis manos o de mis intenciones… Intento pedir perdón por haber nacido, tal vez. Probablemente deba pedir perdón por hacer la existencia de otras personas más difícil… Mi intención es no hacer eso… Mi intención es pasar totalmente desapercibido, algo parecido al humo, que sólo dura segundos antes de desvanecerse en el fino aire… ¡Esa es mi intención! Mi intención es no ser nada en el camino de los demás…

Y sin embargo, sigo siendo algo: algo que en una medida, hace sufrir… Lo que me lleva a pensar lo tanto que me ha podido odiar Dios como para hacerme la persona más compasible del mundo, pero la que, al mismo tiempo, hace tanto sufrir y él mismo debe sufrir con el sufrimiento ajeno… Es una reacción en cadena; es un eslabón que tira a otro y así sucesivamente.

Y ahora salta la voz en mi cabeza de varios amigos: ¡Pero tú eres tonto! OK, aparte de “el que hace sufrir”, soy tonto… ¡Pues vamos bien!

Pero ahora sí sale una voz de mi interior, una voz que sí existe en mí, que es la parte que, de una forma, es mi otro yo que se compadece de mí (y que sustituye a ese vacío de debería hacer ese mismo trabajo…) y me dice: no deberías torturarte tanto… Sabes que con el tiempo pasará… ¡Pero es que el tiempo corre tan despacio, tan lento, tan paciente! “Paciente has de ser, querido Steff, porque con el tiempo, llega el tiempo…” Y algo más tranquilo, otra voz más imperiosa grita: “¡Basta ya de tanta idiotez!”

Y este diálogo interno se prolonga tanto tiempo hasta que de aburrimiento, la última idea cae rendida…
Pero hasta entonces, me toca esperar.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s