¿Escribir por escribir?

Todo empezará con dos ideas (de las cuales parto) y llegarán a lo que, con razón, llamo indeterminado.
La primera es si debería cambiar o no la línea de este blog. ¿Línea? Temática general, para ser exactos.
La segunda, es más bien un pensamiento más que fugaz: hace mucho que no escribo.
Y como era predecible, cualquier buen texto acaba por desarrollar otras ideas. Y he aquí una tercera que no había pensado desde el principio: empiezo a perder mi toque personal de escritor (o quizá esa creciente y aparente desconfianza en mí mismo).
Tal vez la estoy perdiendo realmente, lo que sería un problema a resolver urgentemente, o tal vez sea efecto de esa confianza que ya he anunciado.
Pero ninguno de los casos me plantea la solución a la pregunta: ¿qué hacer ahora?
Es una gran, pequeña pregunta que casi todo el mundo (por no decir todo el mundo) se plantea, por lo menos, una vez en toda su vida. Algunas personas (entre las que me incluyo) se plantea esa pregunta todas las mañanas, cuando mira el amanecer. Y cuando la respuesta no llega, te invade una sensación leve de exasperación; todas tus ideas se ahogan y detrás queda esa pregunta: ¿qué hacer ahora? Más aún, siendo un escritor, la pregunta se ajusta mejor a la siguiente: ¿qué escribir ahora? Pero de esa pregunta no hablaré por el simple hecho de muchos no me entenderán…
No hace mucho (y de una forma bastante persistente) me invadió una idea, descabellada e interesante al mismo tiempo. Bueno, sinceramente, me invadieron varias ideas. Pocas fueron eternas, algunas fueron aceptable y muchas fueron fugaces. Y todas, con el paso del tiempo, tuvieron que erosionarse.
Hoy guardo, con sensatez, aquellas ideas aparentemente fructíferas, ya que prometían de una ayuda inmediata en un futuro inmediato. O por lo menos, prometían de un apoyo moral y psíquico.

Ahora creo conveniente darle un poco más de sentido al título que he puesto.
Esta es una entrada algo peculiar; no quiero llamarla rara, porque nada en este mundo es raro, simplemente diferente. El mío es diferente, pero al mismo tiempo es peculiar. ¿Por qué?
Realmente no sé contestar a esa pregunta de una forma precisa, pero sé que es debido a razones mías. Razones varias, por cierto, pero tampoco quiero guardar demasiadas esperanzas en que aquéllas se cumplan. Guardar esperanzas puede ocasionar un leve dolor espiritual (pero de ello hablaré en otro momento, y en otra entrada).
Una entrada diferente, peculiar y debida a razones personales. No sé decir más, pero sé decir que esta es la entrada-preámbulo de una serie, quizá nueva, quizá igual, de entradas.
Tal vez eso de año nuevo, vida nueva haya calado en mí (y más de lo que hubiera querido).
Tal vez este nuevo ideal mío de cambio…
Pero sé que quiero hacer esto.
Y remitiendo a los prolegómenos de esta odisea intermitente, me vuelve a invadir ese sentimiento de empezar algo grande (aunque en realidad, sigue siendo igual de pequeño que antes)… Sin embargo, sigue siendo igual de emocionante, y creo que ante todo, eso es lo más importante.

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