Serenidades inquietantes

¿Quién lo podría imaginar que acabaríamos así?
Nada negativo, sólo así, tranquilos, serenos…
El mar que se extiende en la lejanía y que se sumerge en el horizonte presenta una sedosa superficie.
Pero, ¿quién nos asegura que en la paz de la noche no aparecerá una tormenta que enfurezca a la mar?
No esperamos nada. Siempre es mejor no esperar nada, porque, al final, siempre acabas esperando cosas malas…
Así, hay que vivir el presente en el que nos movemos, tranquilos, serenos, pacíficos…
Nada más que eso.

Aunque hay pequeños destellos en la lejanía lejana que nos avisan de tormentas…
¿Grandes? ¿Pequeñas? ¿Pasajeras? ¿Duraderas? ¿Trágicas?

“Después de la tormenta, siempre viene la calma”
Luego, todo es pasajero, incluso lo terriblemente trágico.
Y quiero seguir pensando así…

A fin de cuentas, el futuro es tan desconocido como impredecible.
¿Para qué suponer?
Simplemente dejarlo pasar…

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