Soledad & No company

En el fondo de toda persona, existe ese rincón que nunca se llena, que siempre está vacío y al que todos recurrimos alguna vez en la vida. Algunos tienen ese rincón engañosamente ocupado y decorado. Otros, lo tienen ocupado, pero de su pensamiento en situaciones concretas. Muy pocos -y quizá más frecuente de lo que pensemos- lo utilizan una vez al día. Sólo contadas de esas personas, lo utilizan siempre.

Yo, ni siquiera sé en qué categoría me incluiría. Quizá sea de los que tienen ese rincón ocupado cuando es el momento. O quizá sea de los que necesitan ese rincón una vez al día. Sinceramente, no lo sé. Quizá está en nuestra naturaleza esa necesidad de estar con nosotros mismo alguna vez.

¿O es que acaso nadie está consigo alguna vez, aunque fuese UNA vez?

Aunque sea una mención de lo más inepta, no podemos no estar con nosotros mismos -Obviamente, pensará alguno, TENEMOS que estar con nosotros mismos-. ¿Y qué pasa con la gente ausente, la gente risueña, aquellas personas que tienen los ojos perdidos en el cielo? Esas personas, aunque sean por pocos instantes, no están consigo mismos, sino con sus ideas y sueños. Esas personas utilizan ese rincón, que por un casual tiene una ventana por la que se puede ver el amplio valle de la imaginación; contemplar los bosques de ilusiones, los ríos de sueños, los campos de recuerdos…  Esas personas NO TIENEN que estar consigo mismos, y por tanto, ya no suena tan obvio. ¿O me equivoco en esta deducción?

Yo, personalmente, llamo a ese rincón “La Soledad Necesaria”. Aquella soledad de la, alguna vez, eres presa y te dejas llevar, y que algunas veces, te sume en tus sueños, ilusiones y recuerdos.

Para algunos, es una soledad llevadera. Otros, la consideran ligeramente molesta y angustiosa. Muchos, una soledad innecesaria y agobiante. La mayoría intenta pasarla por alto con mucha compañía. Muy contadas personas, y entre ellas me incluyo yo, la consideramos una soledad dulce. A alguien, quizá, se le cruzará fugaz la palabra “marginado” o “sin amigos”. A esta altura, a quien, por algún instantáneo casual, se le pase eso por la cabeza no tienen muy claro lo que es la soledad personal y la soledad social. Puedes estar en una multitud, con voces emergiendo de todas partes y amigos que están sentados a tu lado, pero dentro de ti hay una caja vacía, cubierta de telarañas (si quieres tener una imagen mental). Eso es la soledad personal. En cambio, la soledad social o “marginación”, es la soledad que tiene una persona cuando no tiene absolutamente a nadie ni nadie se fija en esa persona… Está literalmente solo, tanto exterior como interiormente. Una situación cruel e innecesaria -en mi opinión-.

Yo, para añadir, puedo decir que soy esa persona en la multitud, pero la caja nunca, o mejor dicho, aún no se ha llenado… Como todo ser humano, estoy capacitado con la habilidad mental de la esperanza… Espero que algún día esa caja vacía se llene de algo…

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